La leyenda del grial es una magnífica metáfora que nos puede permitir hacer un sencillo resumen sobre el trabajo iniciático. El grial se refiere al corazón.

Esa búsqueda del grial requería además seguir unos pasos después de hallarlo, entendiendo este hallazgo como el descubrimiento de que el grial es el propio corazón y que no se refiere a ningún objeto físico. Es entonces cuando se inicia un proceso que se sucede en tres fases o “misterios”:

  • Primer misterio griálico. Hallarlo y vaciarlo. Este es el grial que corresponde a la etapa de Santiago peregrino, su sede está en San Juan de la
    Peña.
  • Segundo misterio griálico. Limpiarlo y alinearlo con la Fuente. Este es el grial que corresponde a la etapa de Santiago Caballero, su sede está en Nájera.
  • Tercer misterio griálico. Llenarlo hasta que rebose. Este es el grial que corresponde a la etapa de Santiago en Cátedra, su sede está en O Cebreiro.

La leyenda del grial es una magnífica metáfora que nos puede permitir hacer un sencillo resumen sobre el trabajo iniciático. El grial se refiere naturalmente al corazón. Ese corazón que los egipcios llamaron ib, y lo representaron en jeroglífico como una jarrita. Este es un concepto espiritual, ya que el corazón físico era llamado por los egipcios ati.

  1. El primer paso es “encontrar” la jarrita, el grial. Es decir, encontrar el lugar/instrumento con el que trabajar. Ese lugar es el corazón, entendido este como la estructura que guarda la inteligencia de la función espiritual viviente y que está “detrás” del corazón físico. Este ib no es perceptible a través de los sentidos, ya que carece de sustancia material. Este corazón verdadero solo pertenece a Dios, por este motivo en el
    Juicio de los Muertos de los egipcios se le hacían las preguntas al corazón, pues este nunca mentía dado que pertenece a Dios y no al ser humano. Era pesado en la balanza para saber si era ligero como la pluma de maat y no se le había cargado con el peso de las
    cosas del mundo. Encontrar el grial se refiere a la comprensión de que es el corazón el objeto de purificación y destinado a “contener” la Gracia.
  2. El paso sucesivo es vaciar la jarrita, ya que si está ocupada por todo aquello que no le pertenece, no es posible que la Gracia lo ocupe. Debe ser poco a poco vaciada de los asuntos del mundo, de todo aquello que no pertenece a Dios. El siguiente paso es limpiarla, purificarla, pues la Gracia no toma asiento en lugares impuros, no inocentes. Tradicionalmente el instrumento de “vaciado” y posterior limpieza del corazón/grial han sido la plegaria y la práctica de la virtudes.
  3. El siguiente paso es alinear la jarrita con la Fuente a fin de que se pueda ya verter, gota a gota, esa Gracia en la jarrita. Esa sustancia es la que “vivifica”, activa el Corazón espiritual y lo hace operativo.
  4. Por fin queda que la jarrita se llene y rebose del Agua de Vida. Asimismo, de esa Agua de Vida pueden también ya nutrirse los demás.

Así se logra la inmortalidad entendida esta como el acceso a lo eterno, evitando lo que los egipcios llamaban “segunda muerte”, siendo todo esto el principal objetivo del Camino. Sin bien la primera muerte, la física, es inevitable, la segunda, la muerte de la individualidad espiritual que somos, es evitable si tenemos un corazón purificado.

Si en el juicio de los muertos de los egipcios se pesaba el corazón, o sea, el grial, y este era ligero y se había nutrido de la Gracia, es decir, si estaba purificado, el fallecido podía alcanzar la inmortalidad; si su corazón era pesado y desequilibraba la balanza de maat, era devorado por un monstruo y padecía la segunda muerte que tanto temían. Esa Gracia ya inmersa en el corazón es como un perfume ligerísimo del agrado de Dios y su peso es muy leve.

En este Juicio de la Pesada del Corazón, a quien se le hacia las sucesivas preguntas sobre su vida en la tierra no era al difunto, si no a su corazón, debido a que este no podía mentir, al ser pura inocencia; este revelaba siempre la verdad respecto a la vida, intenciones y pensamientos más íntimos y profundos del fallecido.

Según el mito griálico se le preguntaba al caballero: “¿a quién sirve el grial?”. Desde la perspectiva iniciática la respuesta es que sirve exclusivamente a Dios. que es su dueño. El corazón sirve encarecidamente al Señor, y ahí reside su naturaleza inocente; es la representación del
Cordero de Dios. El corazón trabaja para el ser humano, pero pertenece y sirve a Dios dando testimonio a Él por medio de su inocencia. Nuestro Camino es pues Vía para la inmortalidad y nos proporciona las herramientas para vaciar, purificar y llenar el corazón y evitar así la segunda muerte