La tradición afirma que Santiago el llamado el Justo, hermano y sucesor de Jesús al frente de la comunidad “viviente” de cristianos, estuvo en España y aquí dejó su legado y linaje espiritual en los llamados “siete varones apostólicos”.

Los santos del Camino y sus vidas legendarias son una clave de interpretación simbólica. Veamos el ejemplo de santa Cristina en clave de buen saber. Cristina significa cristiana y su festividad es el 24 de julio, un día antes de la festividad de Santiago. Sufrió martirio; le cortaron los pechos y la lengua, pero a pesar de ello, de sus heridas en los senos manaron leche en vez de sangre y siguió predicando sin lengua. A santa Cristina nos la encontramos en la casilla 1 de la Vía y lo primero que nos muestra es que el código es cristiano; en segundo lugar muestra como la Vía es nutricia y concede al peregrino la posibilidad de alimentarse de la Gracia que mana como leche de los pechos, no físicos, de la santa; por último nos enseña que la prédica de la santa tampoco precisa de la palabra. El conocimiento más importante se transmite sin palabras, de ello se desprende la importancia de los mutus liber, sabiendo que el principal es el “libro de la Vida”. El peregrino entiende que podrá acceder al conocimiento que no necesita de palabras y que ese es el lenguaje de la Vía.

Las vidas de otros santos muy presentes en el Camino como santa Orosia, san Julián y santa Basilisa, san Martín de Tours, santo Domingo de la Calzada, san Juan de Ortega o la de san Indalecio y los siete varones apostólicos nos aportan valiosas claves en términos del buen saber. Este relato de los siete discípulos que acompañaban al apóstol en su evangelización de Hispania está muy asentado en el patrimonio legendario de la ruta jacobea. Se dice que tales varones eran aragoneses están vinculados al mito jacobeo de modo profundo como puede observarse en el tímpano de la modesta iglesia de San Andrés de Cereixo que muestra la traslatio. En este singular tímpano se ve la barca con el cadáver y, a su lado, siete personajes. Volviendo a la puerta central, el personaje principal lleva un báculo y tiara. Este personaje es san Indalecio, que fue obispo y, el resto de varones, los discípulos. San Indalecio también fue decapitado y, muy cerca de la ermita de Nuestra Señora de la Oca, se encuentra el pozo del agua que manó en el lugar donde cayó su cabeza. Donde santa Orosia fue decapitada también se encuentra una fuente que visitaremos en la casilla 3. Además de Indalecio, los varones se llamaban según la tradición: Hisicio, Tesifón, Eufrasio, Torcuato, Cecilio y Segundo.

Hay que recordar que en Santiago de Compostela, también el enterramiento es triple, como en Jaca, pues el apóstol fue sepultado junto a san Teodoro y san Atanasio. Y por último tenemos a san Jorge. Dentro de la tradición esotérica san Jorge es un santo fundamental, ya que representa al “Maestro de Maestros” además de ser el patrón de la caballería. En las otras religiones del Libro también está presente esta figura que en el judaísmo es Elías y en el islam es Al Kider. No lo vamos a encontrar a menudo en el Camino pero, de modo sorprendente, lo vamos a hallar muy al final, allí donde el Camino culmina, en Camariñas, solo ahí, al final, el que ha completado el recorrido y ha alcanzado el estado de maestro, se encuentra con el “Maestro de Maestros” en la figura de san Jorge que, como sabemos, es el que combate perennemente al dragón para liberar a la doncella; es decir, es el guardián de la inocencia, una inocencia que en el cristianismo toma forma simbólica bajo la forma del Cordero. En San Julián de Moraime, en la cara interior del tímpano mencionado de los “siete” que están señalando al nenu, nos vamos a encontrar un formidable Cordero Triunfante.