Este santo, San Roque, es el que más está presente a lo largo de la ruta y es una imagen modélica del propio peregrino.

Hay muchas hipótesis sobre la fecha de nacimiento de San Roque, pero hay unanimidad a la hora de considerar Montpellier como su ciudad natal. Según la crónica católica fue peregrino a Roma y sanaba enfermos de peste. Él mismo se contagió y un perro le llevaba diariamente el pan o, según otras versiones, el perro lo sanó lamiendo su herida del muslo. Se afirma que perteneció a la orden franciscana como seglar y tampoco hay unanimidad ni sobre donde murió ni en qué fecha lo hizo. Bien sabemos que su culto es bastante posterior a la época del desarrollo del Camino, por lo que, como otros tantos santos, su imagen, biografía y características se adaptan para mostrar un modelo que el peregrino pueda tener como referencia simbólica.

Utilizando la lectura del buen saber más querida y cercana a aquellos que recorrían la Vía, el perro es, sin duda, la estrella Sirio, tradicionalmente relacionada al can. De hecho se halla ubicada en la constelación del Perro. Este perro es tanto un psicopompo como la representación de la Señora. Esto se explica con el vínculo milenario de la gran diosa Isis con la estrella Sirio y no olvidemos que la Virgen María medieval es, incluso iconográficamente hablando, una reactualización de la gran dama egipcia. Asimismo, ese perro lo alimenta con un pan como símbolo del alimento espiritual celeste, la Gracia, que lo acompañará en su ruta.

La herida del santo en el muslo nos lleva al episodio de la lucha de Jacob con el ángel hasta que logra su bendición y le cambia de nombre al de Israel, es decir, el peregrino lleva la guía de la Señora-Sirio y, por otro, ha sido ya bendecido por el ángel tal y como lo demuestra su herida. El cambio de nombre alude a la nueva vida “a la que nace”. Sea como fuere, lo cierto es que san Roque es, sin lugar a dudas, el santo patrón de los peregrinos y durante toda la ruta estará presente acompañándolo.

Su festividad es el 16 de agosto y esta era la fecha en la que los peregrinos, bajo el patronazgo de san Roque, partían desde Jaca. Al final del Camino, allá en la Costa da Morte, el peregrino también encontrará a este santo en esas mismas fechas a su llegada. En el pórtico de la catedral de Jaca, debajo del crismón en el que nos detendremos más adelante, se aprecia la iconografía en piedra de varias constelaciones: Draco, Ofiuco, la Osa mayor, etc; estas constelaciones son las que, en esa fecha, pueden observarse si se mira en dirección al oeste, hacia Santiago. A su vez, el crismón está en medio de dos leones, o sea, en medio del signo de Leo: todo nos confirma la fecha del 16 de agosto.